No, Nos Confiemos

No, nos confiemos

Muchos cuando el Eterno da una respuesta dejan de clamar y buscar al padre pensando que eso era todo lo que se necesitaba, prometen tantas cosas que al final no se acuerdan de que fue lo que prometieron.

Podemos poner de ejemplo al rey Saúl que al principio fue un hombre en el cual el Eterno lo uso, podemos ver que hasta Saúl profetizo en 1 SAMUEL 10:9-13. Pero después de un tiempo se vuelve desobediente al llamado del Eterno. Olvida lo que Hashem había hecho en él.

Muchos son como Saúl el Eterno los usa y ellos lo único que hacen es olvidarse o simplemente desobedecer a lo que antes habían dicho que harían. Este pueblo de labios me honra pero su corazón está lejos de mí. Isaías 29.13

Como hemos escuchado siempre que hay un Saúl viene un David. En el caso de David todo es diferente.  Él fue el hombre conforme al corazón del ETERNO, pues a David no le importaba lo qué los demás dijeran de él. Simplemente lo que en realidad le importaba era lo que el Eterno pensara de él y aun si su ofrenda había sido grata a ADONAI. Cuando David peco lo que hizo fue humillarse en arrepentimiento con un corazón sincero ante el SALMO 32.

Aquí no solo estamos viendo que la actitud de su corazón era distinta sino que el verdadero adorador es el que cuando está en la mayor dificultad se humilla con un corazón íntegro y puro ante él.

Cuando Saúl alcanzo poder eso lo segó y el ETERNO se separó de él, y David día a día entonaba canticos al REY DE REYES aun teniendo mucho poder.

No seas como Saúl que alcanzo algo y se olvidó de Dios. Acuérdate que después de un Saúl hay un David el cual si hace las cosas con forme a la voluntad del Eterno. Cuando Hashem de una respuesta. No creamos que ya está todo bien aún David se confió de que estaba todo bien y vino maldición para su familia. Así que examinémonos de cómo estamos delante del padre.

SALMO 138 (salmo de David).

1 Te doy gracias, oh señor, con todo el corazón; delante de los dioses cantare tus alabanzas.

2 Me inclino ante tú santo templo mientras adoro; alabo tu nombre por tú amor inagotable y tu fidelidad, porque tus promesas están respaldadas por todo honor de tu nombre.

3. En cuanto oro, tú me respondes; me alientas al darme fuerza.

4. Todos los reyes del mundo te dan gracias, SEÑOR, porque la gloria del SEÑOR es muy grande.

5. Así es, cantaran acerca de, los cominos del SEÑOR, porque la gloria del Señor es grande.

6. Aunque el SEÑOR  es muy grande. se ocupa de los humildes pero se mantiene distante de los orgullosos.

7. Aunque estoy rodeado de dificultades, tú me protegerás del enojo de mis enemigos. Extiendes tu mano, y el poder de tu mano derecha me salva.

8. El SEÑOR llevara a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, oh SEÑOR permanece para siempre. No me abandones porque tú me creaste.

Por: Daniela Guzman